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Ikuspegi, el Observatorio Vasco de Inmigración

01/06/2019

En los últimos 20 años, el número de personas de países extranjeros viviendo en Euskadi ha pasado de 26.000 a 206.000, de ser el 1,3% de la población total a ser el 9,4%. Ikuspegi, el Observatorio Vasco de Inmigración, nació en 2003 con el objetivo de comprender la nueva realidad social que traían estos flujos migratorios, pero también con la idea de que la sociedad conociera mejor el fenómeno de la inmigración. 

En sus inicios, el observatorio pretendía responder preguntas relativamente simples como “¿cuántas personas de origen extranjero viven en Euskadi?” o “¿cuál es su país de procedencia?” La respuesta a esas preguntas se puede obtener hoy día en pocos segundos a través de la página web de Ikuspegi. Las investigaciones del observatorio han evolucionado hacia cuestiones más complejas que tienen que ver con las actitudes y los puntos de vista de las personas. Algunos ejemplos de preguntas que pretenden responder los estudios más recientes son “¿acepta la población local la presencia de personas extrajeras?”, o “¿son más partidarios de la asimilación (el migrante debe ajustarse a la cultura del lugar al que va) o de la multiculturalidad (pueden convivir diferentes culturas dentro de una sociedad siempre que se respeten unos mínimos comunes)?”.

Gorka Moreno, director de Ikuspegi

Actualmente estamos realizando un trabajo interesante sobre las segundas generaciones de inmigrantes,” nos explicaba Gorka Moreno, director de Ikuspegi y profesor del departamento de Sociología y Trabajo Social de la UPV/EHU, “aunque para Euskadi es un fenómeno demasiado reciente como para responder cuestiones de fondo, como si los empleos a los que acceden las segundas generaciones son mejores, gracias a la educación, que los que tienen las primeras generaciones”.

El observatorio realiza investigación más básica, como el barómetro que publican anualmente sobre las actitudes de la población vasca ante la inmigración (esta es la edición de 2018); investigación más aplicada a la situación de municipios o regiones concretas, por ejemplo, para elaborar planes de convivencia; e incluso formación especializada, como cursos diseñados para combatir rumores infundados. Gorka Moreno señalaba que a veces define el observatorio como “una especie de híbrido entre consultora y grupo de investigación académico”.

Ikuspegi también tiene su otra vertiente de transferencia en la difusión de la investigación que realizan de cara a la sociedad. Lo hacen participando en charlas divulgativas, publicando informes o estadísticas a través de su web y atendiendo las llamadas de los medios de comunicación en un plazo razonable. “Nos proponemos responder a todas las peticiones de información en un plazo máximo de 24 horas,” explicaba Gorka, “porque entendemos que es una parte importante de nuestra labor.” Esta política les ha convertido en el referente en temas migratorios para muchos de los medios del entorno, que contactan directamente con ellos cuando necesitan estadísticas o declaraciones.

Tendencias en la sociedad vasca 

Presentación Ikuspegi

El observatorio lleva ya 12 años encuestando a la población vasca con respecto a sus actitudes hacia personas inmigrantes y publicando un informe anual, con lo que se pueden ver algunas tendencias. Nos explicaba Gorka que “en esta encuesta lo que podemos ver es que los ciclos económicos condicionan bastante las actitudes hacia la inmigración: del año 2007 al 2011 las posiciones son relativamente abiertas hacia la inmigración, en el periodo del segundo impacto de la crisis (2013, 2014) los resultados empeoraron y a partir de 2015 vuelven a mejorar. El barómetro publica un índice de tolerancia de la sociedad vasca recogiendo las respuestas a distintas cuestiones y el más alto ha sido el de 2018. Pronto conoceremos el de 2019 para ver si se consolida esa tendencia.”

En general, podemos decir que la sociedad vasca progresa hacia actitudes más abiertas hacia la inmigración, aunque las posiciones que se consolidan son más asimilacionistas que multiculturales. Es decir, consideran que los inmigrantes deben adaptarse a las costumbres del país en lugar de traer las suyas propias. Existen también estereotipos, bastante arraigados en la sociedad, pero no siempre ciertos, relativos al acaparamiento de las ayudas sociales por parte de estos colectivos.

Casi la mitad de los inmigrantes extranjeros en Euskadi provienen de distintos países de Latinoamérica (principalmente Colombia, Bolivia, Nicaragua y Ecuador), en segundo lugar, están los procedentes de Marruecos y, en tercer lugar, de Rumanía. Buena parte de las inmigrantes son mujeres, y responden a la demanda de trabajadoras para el cuidado de mayores en nuestra sociedad envejecida. El flujo de inmigrantes se estancó durante los peores momentos de la crisis, pero no hubo descensos bruscos. Este es un fenómeno que, como en otras muchas partes del mundo, está aquí para quedarse.

Las formas de la transferencia en la Universidad 

Ikuspegi cuenta con 11 colaboradores. Entre ellos y gracias a un acuerdo con el Gobierno Vasco, cuatro son personal fijo del observatorio que tiene distintos niveles de dedicación. El resto son profesores de universidad que dirigen o colaboran en los distintos proyectos.

Ikuspegi en si mismo no tiene una entidad jurídica, sino que es una parte de la universidad: un grupo profesores y personal asociado a proyectos, que participa en trabajos de transferencia y que tiene ya una dinámica de trabajo en marcha. “Siempre tenemos en marcha 4, 5 ó 6 investigaciones que nosotros impulsamos o nos demandan desde instituciones específicas”, nos contaba Gorka. “Ahora, por ejemplo, vamos a realizar el mapa sociológico de las religiones en el País Vasco.”

A través de este grupo se da respuesta a una serie de necesidades de la sociedad, y especialmente de las instituciones, pero también se genera un marco de trabajo incomparable. “A nivel personal y profesional,” explicaba Gorka, “me parece que este es un escenario privilegiado en el que tienes herramientas, recursos técnicos y dotación presupuestaria para poder investigar y tenemos además opción a tener mucha relación con distintos agentes sociales para poder colaborar.”

Como hemos visto en otros ejemplos de transferencia, el conocimiento que se adquiere a través de los proyectos termina teniendo repercusión también en el aula. “Yo soy profesor de la asignatura de sociología de las migraciones, con lo que puedo llevar a clase parte del trabajo que realizamos en Ikuspegi, y eso es algo que los alumnos agradecen.” 

Pero las recompensas del trabajo de transferencia a veces son más personales. En ese sentido, Gorka apuntaba: “las charlas son quizá una de las actividades de divulgación que encuentro más satisfactorias. Que una persona mayor se te acerque después de una charla y te diga que le has hecho replantearse sus ideas previas es algo que valoro mucho. Puedes ver que has tenido un impacto.”

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